domingo, 10 de mayo de 2009

FOMENTAR LA LECTURA

Una noticia en la esquina del diario que estoy leyendo llama agradablemente mi atención. El titular dice así: “ El Gobierno quiere impulsar la lectura entre los alumnos”. Y más abajo: “ El Gobierno destina 1,5 millones a Catalunya para mejorar las bibliotecas escolares”.
En el artículo se explica que estos fondos sirven para aumentar los títulos bibliográficos, audiovisuales e informáticos y todo lo que supongan mejoras para las bibliotecas escolares.
No puedo menos que sonreír y aplaudir esta iniciativa.
Los libros han formado siempre parte de mi vida. Ya desde pequeña tengo la imagen de mi padre siempre con un libro bajo el brazo y luego alucinaba cuando me explicaba las historias que leía, seguramente adaptadas a la pequeña mente de una niña. Mi imaginación hacía el resto. Recuerdo perfectamente mi ansiedad por aprender a leer. Como deseaba pasar las páginas de la “cartilla”. En el cole, nos ponían en fila y teníamos que leerle a la profesora la página que nos habían marcado. Recuerdo claramente un día que hice la cola 3 veces y mi frustración cuando la hermana me dijo que con tres hojas en un día ya era suficiente. Pero eso no me detenía y al llegar a casa buscaba a mi madre o a mi padre para que repasaran la cartilla conmigo y así adelantar páginas. Qué ganas tenía de poder entender por mi misma todos aquellos libros que andaban por casa y que mi padre me iba comprando para cuando supiera leer.
Todavía hoy conservo muchos de aquellos libros de los que guardo muy buenos recuerdos. Soñaba que estaba en un internado y tenía como compañera a “Puck” a la que no paraban de sucederle aventuras fascinantes. Luego vino el club de “los cinco”. Luego llegaron los clásicos y construía cabañas en los árboles cual Robinson, buscaba tesoros escondidos en los alrededores de casa imaginando que algún pirata malvado había tenido la osadía de enterrarlo allí, luchaba con una espada de madera contra quien se pusiera en mi camino imitando a los mosqueteros, sufrí con la hermosa locura de Don Quijote y sobre todo disfruté con todas las obras de Lorca. Nuestro gran Lorca que sin duda dejó una huella en mi.
Guardo un hermoso recuerdo de un profesor de literatura que tuve la suerte de encontrar en mi vida de estudiante. Una gran persona, muy culta y gran conversadora. Manteníamos verdaderas tertulias literarias y que nada tenían que envidiar a las del café de Gijón. Aún hoy seguimos en contacto, aquel del folio, el sobre y el sello como a él le gusta.
A través de los libros he podido viajar a lugares que nunca podré visitar, vivir aventuras que sólo son posibles en la imaginación, he reído, he llorado, he sentido miedo y he aprendido a empatizar con cada uno de los personajes. Con cada libro que se cierra siento que se acaba una experiencia.
Quien dice que no le gusta leer es por que aún no ha encontrado su libro. Solo es cuestión de seguir buscando y dejarse llevar.
Tanto me he inspirado que hace unos años decidí escribir mi propio libro. Es un tema en el que me defiendo bien por que me gusta. No sé cuando lo acabaré o si lo haré algún día. Hasta el momento sólo lo han leído dos personas y las dos me animan a continuar pero solo el tiempo lo dirá.
De momento, desde aquí quiero invitar a todo el que le apetezca se pase por la biblioteca de la Llagosta. Es magnífica la cantidad de títulos bibliográficos de que dispone. Desde los más clásicos hasta las últimas novedades. Vale la pena pasar por allí y buscar entre las estanterías .
En caso de necesidad, se puede pedir ayuda a la directora, que se encuentra al frente de un buen equipo. Es una persona muy competente y gran apasionada de los libros y sabe captar en cada momento lo que una persona busca. Tienen también un programa de actividades que realizan con éxito para fomentar la lectura.
Aprovechemos este gran recurso del que disponemos.
Nos vemos en la biblioteca.

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