Hace unas horas hemos inaugurado el nuevo año. El 2010 ya. Parece mentira que hayan pasado 10 años de aquellas profecías y aquellas predicciones que tan malos augurios pronosticaban para el 2000. El cambio de siglo. Los ordenadores dejarían de funcionar, las televisiones de emitir y así un largo etc. de lo que, ahora desde la distancia, se hace difícil de creer que sucediera en esta década, cuando sería más propio de la Edad Media.
Imagino que para el nuevo año todos, llevados por la inercia de la situación, nos hemos marcado nuevos propósitos y llenado de nuevos deseos. Creo mucho en la energía de cada uno, y que esa misma energía influye poderosamente en nuestro estado de ánimo y en como desarrollamos las cosas, así que fundamentalmente me he propuesto vivir cada minuto intensamente, evitar disgustos innecesarios y preocuparme por lo que es verdaderamente importante, dejando de lado los enfados sin sentido que tan mala energía nos producen, intentar aprovechar lo mejor de cada uno y ver a las personas tal y como son.
Por otra parte y a nivel general, empieza una etapa importante para España, cogemos el relevo en la presidencia de la Unión Europea y lejos de conjunciones planetarias y otras tonterías, lo que nos jugamos es mucho. Está en juego una parte del prestigio de este país, el demostrar al resto de Europa y al mundo que somos algo más que una Península con buen clima y con una gran crisis económica. Espero que el presidente Rodríguez, y toda la oposición, sepan estar a la altura de las circunstancias. No son demasiado halagüeñas las declaraciones del presidente al anunciar que se propone acabar con la crisis en Europa, y los europeos vuelven la cabeza hacia nosotros preguntándonos ¿qué crisis?. Ellos ya la superaron, esperemos que nosotros también seamos capaces de hacerlo. No obstante le voy a dar un voto de confianza por qué es importante para todos que el semestre vaya bien. La semana pasada pensé, al oír las declaraciones de Rubalcaba, que no era la mejor manera de comenzar. Ahora, desde la reflexión, creo que no tengo, ni de lejos, suficiente información para decidir si se ha equivocado o no. No es la primera vez que digo que me parece el ministro más coherente e inteligente de los que componen el gobierno así que me extraña que se haya tratado de un error, por lo que pienso que si lo ha hecho de esta manera será por algo. Tampoco creo que sea una cortina de humo. No lo veo como un títere dejándose llevar por ese juego, sería demasiado frívolo jugar con un tema que es suficientemente importante y grave como para usarlo de tapadera.
Únicamente el tiempo tiene la clave de cómo nos va a ir. Sólo espero que sepamos estar a la altura. De verdad.
Imagino que para el nuevo año todos, llevados por la inercia de la situación, nos hemos marcado nuevos propósitos y llenado de nuevos deseos. Creo mucho en la energía de cada uno, y que esa misma energía influye poderosamente en nuestro estado de ánimo y en como desarrollamos las cosas, así que fundamentalmente me he propuesto vivir cada minuto intensamente, evitar disgustos innecesarios y preocuparme por lo que es verdaderamente importante, dejando de lado los enfados sin sentido que tan mala energía nos producen, intentar aprovechar lo mejor de cada uno y ver a las personas tal y como son.
Por otra parte y a nivel general, empieza una etapa importante para España, cogemos el relevo en la presidencia de la Unión Europea y lejos de conjunciones planetarias y otras tonterías, lo que nos jugamos es mucho. Está en juego una parte del prestigio de este país, el demostrar al resto de Europa y al mundo que somos algo más que una Península con buen clima y con una gran crisis económica. Espero que el presidente Rodríguez, y toda la oposición, sepan estar a la altura de las circunstancias. No son demasiado halagüeñas las declaraciones del presidente al anunciar que se propone acabar con la crisis en Europa, y los europeos vuelven la cabeza hacia nosotros preguntándonos ¿qué crisis?. Ellos ya la superaron, esperemos que nosotros también seamos capaces de hacerlo. No obstante le voy a dar un voto de confianza por qué es importante para todos que el semestre vaya bien. La semana pasada pensé, al oír las declaraciones de Rubalcaba, que no era la mejor manera de comenzar. Ahora, desde la reflexión, creo que no tengo, ni de lejos, suficiente información para decidir si se ha equivocado o no. No es la primera vez que digo que me parece el ministro más coherente e inteligente de los que componen el gobierno así que me extraña que se haya tratado de un error, por lo que pienso que si lo ha hecho de esta manera será por algo. Tampoco creo que sea una cortina de humo. No lo veo como un títere dejándose llevar por ese juego, sería demasiado frívolo jugar con un tema que es suficientemente importante y grave como para usarlo de tapadera.
Únicamente el tiempo tiene la clave de cómo nos va a ir. Sólo espero que sepamos estar a la altura. De verdad.