Una catástrofe causada durante la realización de una prueba en el circuito de refrigeración del reactor enlazado a una serie de errores, produjeron que el reactor quedara fuera de control y se iniciara una generación de vapor que superó hasta 100 veces los límites permitidos, lo que provocó la explosión y la expulsión al exterior de toneladas de combustible radiactivo.
Las consecuencias terribles del desastre todos las conocemos.
Simplificando mucho se podría explicar que el funcionamiento de una central nuclear consiste en aprovechar el calor producido en la fisión nuclear para calentar agua hasta convertirla en vapor de agua que se transmite a una turbina que al girar genera energía eléctrica. Un esquema sería:

El principal inconveniente de la energía nuclear es la generación de residuos difícilmente tratables y el elevado coste que representa su almacenamiento. Por eso me sorprende que alguien se atreva a llamarla limpia.
A nivel científico no cabe duda de que el descubrimiento de la energía nuclear es uno de los mayores logros del siglo XX pero la falta de seguridad al 100% de evitar accidentes la hacen tremendamente peligrosa. Las centrales nucleares son seguras hasta que pasa una desgracia y las consecuencias son tan devastadoras que para evitarlas lo mejor es no tenerlas y si bien es cierto que tienen una baja incidencia en el cambio climático conllevan el terrible problema que genera la gestión de los residuos, algunos altamente radiactivos durante siglos. Los últimos “avances” en su gestión hablan de conservarlos en Almacenamientos Geológicos Profundos (AGP) algo que ocasionó un debate no hace mucho en nuestro país en referencia a su posible ubicación (a parte del cementerio provisional). Una medida esta áltamente perjudicial para el ya maltrecho Planeta.
Por eso a pesar de todo el interés que me produce, mi postura es la de estar en contra de este tipo de energía, aunque para ello deba tener la costumbre de no dejar un solo enchufe conectado, salvo el estrictamente necesario cuando no estoy en casa, a utilizar electrodomésticos de clase A, bombillas de bajo consumo, a encender la luz sólo cuando es realmente necesario, etc.
Para conocer los verdaderos efectos de la radiactividad en caso de que se produjera un accidente os dejo un link de un artículo muy interesante y esclarecedor de alguien que realmente sabe del tema:http://www.elmundo.es/elmundosalud/2011/03/13/portada/1300034790.html
No quiero acabar sin recordar que este próximo martes 26 de abril a las 21:00 h en la Plaza Antoni Baqué de la Llagosta encenderemos velas a modo de protesta por los 25 años perdidos entre el accidente de Chernóbil y el de Fukushima y que hace que aún tantos años después estemos debatiendo el peligro de estas instalaciones. Te invitamos a que nos acompañes. Las velas, las ponemos nosotros.