Hace días que voy viendo pasar momentos como una espectadora. Limitándome a observar. Observar reacciones, diálogos, emociones, sensaciones… Una situación que me produce vértigo, por lo raro, por la velocidad y por el descontrol al que no estoy acostumbrada.
Veo claramente el grupo de personas increíbles que tengo a mí alrededor. Es un excelente estudio sociológico y humano el ver las distintas opiniones y debates que se crean a partir de una misma situación. Y disfrutaría mucho más si lo que estuviera en debate no tuviera que ver conmigo. De ahí que lo esté viendo en la lejanía.
Opiniones, experiencias, todas puestas en común con un mismo fondo y todas tan diferentes como cada persona.
No creáis que no os escucho, lo hago. Añadiría que a veces demasiado y por eso me pasa lo que me pasa... (:)) Sois maravillosas, os lo he dicho muchas veces y no me voy a cansar de hacerlo y sé que pase lo que pase, siempre voy a contar con vosotras.
Pero lo que quiero ver, no lo puedo ver, quizá porque no lo sé ver o simplemente y más probable porque no hay nada que ver…
Ya sabéis cual es mi duda.
Seguro que algún día, espero que no muy lejano, nos riamos de todo esto, aunque sea para mal, pero risas al fin y al cabo. Os lo aseguro. Pero si canto es porque soy cantarina y cuando no, tarareo. Si rio es porque raro es cuando no lo hago, como filosofía de vida, y si hablo es porque soy charlatana pero si pasa todo lo contrario es porque también forma parte de mi forma de ser. Por nada más. De verdad.
Me gusta conocer vuestra opinión, de todas y cada una, aunque me vuelva un poco loca. Aunque haya momentos en los que me gustaría ser invisible.
Pero siempre os necesito porque ¿qué sería de la rutina sin nuestros momentos de risas, de nuestras conversaciones, de compartir nuestros problemas? Pues eso, simplemente rutina.
Por que pueda parecer que estoy ausente pero no lo estoy, mi cabeza siempre da y dará para vosotras.